Consejos para cultivar orquídeas en casa

¡Ah, las orquídeas!

Esas plantas exóticas y elegantes que nos hechizan con sus flores de misteriosas formas y vibrantes colores.

Con más de 30.000 especies originales y variedades híbridas que sobrepasan las 200.000, tal vez no sea una exageración de nuestra parte afirmar que seguramente hay una orquídea especial para el gusto único cada persona.

¡Y vaya que si nos gustan las orquídeas! Por eso, si contamos con la suerte de tener un ejemplar en casa, bien porque nos lo han obsequiado o bien porque lo hemos adquirido por nuestra cuenta, vamos a querer hacer todo lo posible para que nos acompañe por mucho tiempo, con la misma vitalidad con que llegó.

Queremos hablarte acerca de estas plantas tan exquisitas, para que aprendas a cultivarlas en casa. Verás que no es tan complicado. De hecho, vas a descubrir que, aunque son plantas muy delicadas (porque lo son), en realidad es muy fácil mantenerlas saludables y bonitas. Te traemos todos los tips, para que tus orquídeas se sientan en tu hogar tan cómodas como si de la selva misma se tratase. Toma nota:

Comencemos por la base: el sustrato donde alojar nuestra planta de orquídea


Habrás notado que algunas variedades de orquídeas —llamadas “epífitas” — prosperan adheridas a un tronco o leño, mientras que otras —llamadas “terrestres” — mantienen sus raíces en el terreno. Aquí va el primer tip: jamás debes plantar las plantas de orquídea en tierra común y corriente, ni siquiera la comercializada para otro tipo de plantas. Sucede que el sistema de raíces de las orquídeas es diferente; por lo cual, si permanece en contacto con la tierra, se daña.

A través de las raíces, las orquídeas absorben agua, pero también respiran aire. Además, necesitan estar expuestas a la luz (solar o artificial) debido a que las orquídeas realizan el proceso de fotosíntesis, tanto a través de las hojas, como de las raíces. Por lo tanto, se deben plantar en un contenedor que drene fácilmente, en un sustrato que tenga una mezcla precisa de ingredientes (corteza triturada, cáscara picada de coco, carbón vegetal, perlita, musgo de turbera y hasta trozos de espuma de polyestireno pueden formar parte de la mezcla).

La idea es que este sustrato o mantillo especial no se compacte, sea poroso, sea liviano y retenga muy poca agua en la maceta.

Pero si tu orquídea ya llegó a tu hogar debidamente plantada, tal y como las entrega a domicilio LolaFlora, ¡entonces no tienes de qué preocuparte! Nuestros expertos han creado la mezcla perfecta para brindar el sustrato óptimo a tu preciosa joya vegetal.

Nuestra orquídea ya tiene su “nidito”, ahora ¡a mantenerla confortable!

Casi todas las orquídeas son oriundas de zonas tropicales. Esto quiere decir que su hábitat natural es un ambiente muy cálido y húmedo, con dos únicas estaciones al año: lluvias y sequía. Allí disfrutan de abundante aire y luz los 365 días del año.  La temperatura media es de alrededor de 18- 23° C en el día, cayendo unos 6° C durante la noche. Las orquídeas caseras necesitan ver reproducidas esas condiciones ambientales tanto como sea posible, para mantenerse hermosas y saludables. Así que en verano e invierno, lo más conveniente es traerlas al interior, para beneficiarse del sistema de climatización domestico y protegerlas de temperaturas extremas. De hecho, son plantas que se sienten muy a gusto viviendo en el interior de nuestros hogares durante todo el año.


¿Qué más?

  • Iluminación. Podría decirse que, en términos generales, las orquídeas adoran los espacios luminosos; particularmente las variedades epífitas como las catleyas. No obstante, hay que resguardarlas de la luz solar intensa y directa, porque no la resistirían. Asegúrate de que reciban suficiente luz, pero no demasiada. Situarlas junto a alguna ventana orientada al este o al sureste y con la luz tamizada por las cortinas, sería una muy buena locación. Evita colocarlas en espacios oscuros ni junto a ventanales que dan al sur o al suroeste, porque son poco luminosos y entonces, no florecerán.

 

  • Riego y Humedad. Aunque estas plantas proceden de ambientes muy húmedos, lo cierto es que el exceso de agua en sus raíces las mata rápidamente. Contrario a lo que pudiéramos suponer, las orquídeas  requieren de muy poco riego. En ese sentido, son muy parecidas al cactus, porque acumulan agua y nutrientes en su cuerpo, lo que les permite sobrevivir a largas sequías. Por lo tanto, atención: es más fácil marchitar a una orquídea por regarla demasiado, que por no regarla lo suficiente. Eso sí, mantén humedad en el aire agrupándola con otras plantas, para crear un microclima o esparciendo agua con un atomizador sobre sus hojas, dos veces al día, tratando de imitar el rocío silvestre. Evita usar agua del grifo para hidratarlas, porque su alcalinidad les resulta muy perjudicial. Es preciso que no contenga cloro y no sea un “agua dura” y que esté a temperatura ambiente. De preferencia, emplea agua de lluvia. Evita también hacerlo durante las horas de más calor. Lo ideal es regarlas muy temprano por la mañana o, mejor, durante la noche.

 

  • Nutrición. Se recomienda fertilizarlas con abono foliar una vez al mes, como máximo. Si las fertilizas más a menudo, podrías hacer que las raíces se quemen y se frene la floración. Nútrelas con un fertilizante rico en nitrógeno, calcio y fósforo. Puedes emplear fertilizantes caseros, hechos con cáscaras de huevo trituradas, esparcidas sobre las raíces. El agua de cocción de las patatas, aporta calcio y potasio; y la del arroz, vitamina BEn su estado natural, las orquídeas florecen en época de sequía, cuando las condiciones climáticas son duras y los nutrientes escasean

En definitiva, el éxito para cultivar orquídeas saludables, es estar atento a sus requerimientos, que como ves, no son demasiados.

Son especies que no precisan podas, trasplantes ni grandes contenedores, sobreviven con poca agua y mucha luz; y a cambio, te regalan su exuberante belleza.

Sigue nuestros tips y conservarás una planta que te brindará su espectáculo floral por muchos, muchos años.

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